El nevus coroideo es una lesión pigmentada benigna situada en el fondo del ojo, descubierta con frecuencia de forma fortuita durante un examen oftalmológico de rutina. Comparable a un lunar cutáneo, este nevus se desarrolla en la coroides, membrana vascular que nutre la retina. El Dr. Julien Gozlan, cirujano oftalmólogo especialista en retina en París 16, le explica en este artículo qué es un nevus coroideo, cómo se diagnostica, cuáles son los criterios de seguimiento y en qué casos es necesario un tratamiento específico.
¿Qué es un nevus coroideo?
El nevus coroideo corresponde a una acumulación de melanocitos — las células responsables de la pigmentación — en la coroides. Esta capa vascular, situada bajo la retina, garantiza el aporte de oxígeno y nutrientes a los fotorreceptores. Un nevus coroideo se presenta como una mancha plana, grisácea o pardusca, generalmente de pequeño tamaño (inferior a 5 mm de diámetro y menos de 2 mm de grosor).
Se trata del tumor intraocular benigno más frecuente en el adulto: se estima que entre el 5 y el 10 % de la población presenta un nevus coroideo, a menudo sin saberlo. En la inmensa mayoría de los casos, esta lesión permanece estable y no provoca ningún síntoma visual. Se descubre con mayor frecuencia durante un examen del fondo de ojo o una OCT realizado por otro motivo.
Causas y factores de riesgo del nevus coroideo
Las causas exactas de la aparición de un nevus coroideo no están del todo esclarecidas. Al igual que ocurre con los lunares cutáneos, intervienen varios factores:
- Predisposición genética: las personas de piel clara y ojos claros presentan una incidencia ligeramente más elevada.
- Exposición a los ultravioletas: aunque el vínculo es menos directo que en el caso de los nevus cutáneos, la exposición solar acumulada podría desempeñar un papel.
- Edad: el nevus coroideo se diagnostica con mayor frecuencia a partir de los 50 años, posiblemente porque los exámenes del fondo de ojo se vuelven más regulares.
Es importante subrayar que un nevus coroideo no está relacionado con una enfermedad retiniana como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o la retinopatía diabética. Se trata de una entidad distinta, de origen melanocítico.
Síntomas y diagnóstico del nevus coroideo
¿Es sintomático el nevus coroideo?
En la gran mayoría de los casos, el nevus coroideo es totalmente asintomático. El paciente no siente ni dolor ni pérdida de visión. Cuando se localiza en la periferia retiniana, no altera en absoluto la función visual. En raras ocasiones, un nevus situado cerca de la mácula puede provocar una ligera deformación de las imágenes (metamorfopsias) o un leve velo visual, debido a una acumulación de líquido subretiniano asociada.
Los exámenes complementarios indispensables
El diagnóstico se basa en un examen exhaustivo del fondo de ojo, complementado por pruebas de imagen retiniana de alta precisión:
- OCT (tomografía de coherencia óptica): esta prueba no invasiva permite medir el grosor del nevus coroideo y detectar posibles anomalías asociadas (líquido subretiniano, alteraciones del epitelio pigmentario).
- OCT-angiografía: visualiza la vascularización del nevus sin inyección de colorante.
- Autofluorescencia del fondo de ojo: pone de manifiesto la presencia de lipofuscina (pigmento naranja) en la superficie del nevus coroideo, un signo de actividad metabólica que debe vigilarse.
- Angiografía con verde de indocianina: evalúa la circulación coroidea en profundidad.
- Ecografía ocular en modo B: mide con precisión el grosor de la lesión y su ecogenicidad.
Estas pruebas permiten caracterizar con precisión el nevus coroideo y diferenciarlo de un melanoma coroideo incipiente.
Nevus coroideo y riesgo de transformación: los criterios de seguimiento
La principal preocupación ante un nevus coroideo es el riesgo — muy bajo pero real — de transformación maligna en melanoma de coroides. Este riesgo se estima en aproximadamente 1 de cada 8 000 por año para un nevus típico. Para evaluar este riesgo, los oftalmólogos utilizan criterios mnemotécnicos agrupados bajo el acrónimo TFSOM-UHHD (o, en versión simplificada, los factores de riesgo denominados «MOLES»):
- T — Thickness (grosor): un nevus de más de 2 mm de grosor es sospechoso.
- F — Fluid (líquido subretiniano): la presencia de líquido alrededor del nevus es una señal de alerta.
- S — Symptoms (síntomas visuales): pérdida de agudeza, metamorfopsias, fosfenos.
- O — Orange pigment (pigmento naranja): visible en autofluorescencia, indica actividad celular.
- M — Margin (proximidad al nervio óptico): una localización a menos de 3 mm del disco óptico aumenta el riesgo.
En ausencia de estos factores, el nevus coroideo se considera benigno y es objeto de un simple seguimiento fotográfico regular. Si uno o varios criterios están presentes, puede recomendarse un seguimiento estrecho o incluso una consulta especializada en oncología ocular.
Manejo y seguimiento del nevus coroideo
Un nevus coroideo típico, sin factores de riesgo, no requiere ningún tratamiento. El manejo se basa en un seguimiento regular a cargo del Dr. Julien Gozlan, con:
- Fotografías comparativas del fondo de ojo, realizadas cada 6 a 12 meses inicialmente, y después de forma anual si la lesión permanece estable.
- Una OCT de control para detectar cualquier cambio de grosor o aparición de líquido subretiniano.
- Una autofluorescencia para vigilar la posible aparición de pigmento naranja.
Este seguimiento fotográfico y tomográfico es esencial: es la comparación a lo largo del tiempo la que permite confirmar la estabilidad del nevus coroideo o, por el contrario, detectar precozmente una evolución sospechosa. En caso de crecimiento documentado o de aparición de criterios de riesgo, puede contemplarse un tratamiento oncológico específico (protonoterapia, braquiterapia, láser) en un centro especializado.
Preguntas frecuentes: nevus coroideo
¿Puede un nevus coroideo causar ceguera?
No, un nevus coroideo benigno no provoca ceguera. En los raros casos en que se sitúa bajo la mácula, puede ocasionar una leve molestia visual. El riesgo de transformación maligna sigue siendo extremadamente bajo y es detectado mediante el seguimiento periódico.
¿El nevus coroideo es doloroso?
No, el nevus coroideo es totalmente indoloro. No provoca enrojecimiento ni incomodidad. Es una lesión silenciosa, descubierta únicamente durante un examen de fondo de ojo.
¿Es necesario operar un nevus coroideo?
No, un nevus coroideo benigno y estable no requiere ninguna intervención quirúrgica. Solo está indicado un seguimiento periódico. Un tratamiento únicamente se considera si la lesión evoluciona hacia un melanoma coroideo, lo cual sigue siendo excepcional. El objetivo del seguimiento es precisamente detectar dicha transformación lo antes posible.
¿Con qué frecuencia debe vigilarse un nevus coroideo?
El ritmo de seguimiento depende del perfil de riesgo de la lesión. Un nevus coroideo típico, sin factores de riesgo, se controla cada 6 a 12 meses durante el primer año y, posteriormente, de forma anual. Si existen criterios sospechosos, el seguimiento se estrecha a cada 3-4 meses.
¿Puede confundirse un nevus coroideo con un melanoma?
Es precisamente por eso por lo que se realiza un estudio de imagen completo. La OCT, la autofluorescencia y la ecografía permiten distinguir un nevus coroideo benigno de un melanoma coroideo de pequeño tamaño. El seguimiento comparativo a lo largo del tiempo sigue siendo la herramienta diagnóstica más fiable.
¿El nevus coroideo es hereditario?
No existe una transmisión hereditaria directa del nevus coroideo. Sin embargo, ciertos factores de predisposición (fototipo claro, color del iris) pueden ser de carácter familiar. No es necesario un cribado sistemático entre los familiares, aunque siempre se recomienda realizar un examen de fondo de ojo de forma periódica.
¿Cuándo consultar al Dr. Julien Gozlan?
Todo hallazgo de una mancha pigmentada en el fondo de ojo justifica una opinión especializada para caracterizar la lesión y organizar un seguimiento adecuado. Consulte al Dr. Julien Gozlan si se ha detectado un nevus coroideo durante un examen rutinario, si experimenta una pérdida de visión reciente, deformaciones visuales, destellos luminosos o la aparición de moscas volantes. Un estudio retiniano completo con imagen multimodal permitirá establecer un diagnóstico preciso y tranquilizarle.
📍 Consulta en el Gabinete Oftalmológico París – Auteuil
El Dr. Julien Gozlan le atiende en el Gabinete Oftalmológico París – Auteuil para el diagnóstico y seguimiento de un nevus coroideo. Gracias a un completo equipamiento de imagen retiniana (OCT, autofluorescencia, angiografía), garantiza un seguimiento personalizado y riguroso de su lesión en un entorno tranquilizador.
Solicitar cita en DoctolibPara saber más
- OCT (tomografía de coherencia óptica): descubra este examen clave para el análisis de las estructuras retinianas y el seguimiento de las lesiones del fondo de ojo.
- OCT-angiografía: comprenda cómo este examen no invasivo visualiza la vascularización retiniana y coroidea sin necesidad de inyección.
- Degeneración macular asociada a la edad (DMAE): infórmese sobre esta frecuente patología retiniana y sus modalidades de cribado.
- Angiografía con verde de indocianina: explore este examen de imagen indispensable para el estudio de la coroides.