Reconocer los síntomas de la DMAE (degeneración macular asociada a la edad) lo antes posible es esencial: una de sus formas exige un tratamiento sin demora. Líneas rectas que ondulan, mancha borrosa en el centro, dificultad para leer… El Dr. Julien Gozlan, cirujano oftalmólogo especialista en retina en París 16, describe aquí los signos que deben alertar y los que evolucionan en silencio.
Los síntomas de la DMAE: lo que hay que saber
La DMAE es una enfermedad de la mácula, la parte central de la retina. Afecta sobre todo a las personas a partir de los 55–60 años y compromete siempre el centro de la visión, nunca su periferia. Los signos más frecuentes son:
- unas líneas rectas que parecen onduladas o deformadas;
- una mancha borrosa u oscura, fija, en el centro del campo visual;
- dificultades para leer, incluso con gafas adecuadas;
- una necesidad cada vez mayor de luz para leer con comodidad;
- dificultad para reconocer rostros o percibir detalles finos.
La visión periférica suele conservarse: es posible seguir desplazándose sin dificultad, pero el detalle, en el centro, se pierde.
¿Por qué los síntomas de la DMAE suelen estar ausentes al principio?
Este es el punto más importante que hay que comprender: en su estadio inicial, la enfermedad a menudo no produce ningún síntoma. Pequeños depósitos amarillentos, las drusas, se depositan bajo la mácula; solo son visibles en el examen del fondo de ojo y en la OCT de la retina. La visión puede permanecer normal o con muy poca afectación — se habla entonces de maculopatía asociada a la edad, y no de forma avanzada. Los primeros síntomas de la DMAE solo se manifiestan más tarde, lo que hace que el seguimiento oftalmológico regular sea valioso a partir de los 55–60 años, incluso cuando todo parece ir bien.
Líneas rectas que ondulan: el signo más característico
De todos los síntomas de la DMAE, la deformación de las líneas rectas (las metamorfopsias) es el más sugestivo. Los pacientes la describen con palabras muy concretas: el alicatado del cuarto de baño que se deforma, los marcos de una puerta que ondulan, letras que parecen faltar en medio de una palabra. Esta deformación se percibe a menudo cerrando un ojo y luego el otro: puede afectar solo a un lado. Una deformación de aparición reciente es un signo de alerta: puede indicar una forma húmeda, y se recomienda consultar rápidamente.
Los síntomas de la DMAE seca: una pérdida lenta y progresiva
En la forma atrófica, llamada seca, la mácula se adelgaza y las células visuales desaparecen poco a poco. La pérdida de la visión central es lenta y progresiva: lectura cada vez más difícil a pesar de unas gafas adecuadas, a veces una mancha borrosa en el centro del campo visual.
No existe un tratamiento curativo reconocido hasta la fecha, pero sí existen medidas de apoyo y seguimiento:
- adaptación de la iluminación y ayudas visuales de aumento;
- rehabilitación de baja visión;
- corrección de los factores de riesgo (tabaco, tensión, colesterol).
Un seguimiento regular sigue siendo indispensable, ya que la situación puede evolucionar con el tiempo.
Los síntomas de la DMAE húmeda: signos bruscos que imponen la urgencia
En la forma exudativa, llamada húmeda, se desarrollan vasos sanguíneos anormales bajo la retina central. Frágiles, dejan escapar líquido o sangre. La pérdida de visión es aquí rápida:
- deformación nueva de las líneas rectas;
- mancha oscura en el centro de la visión;
- sensación de «agujero» central;
- pérdida brusca de la visión de un ojo.
Se trata de una urgencia oftalmológica: se recomienda consultar sin demora para confirmar el diagnóstico (fondo de ojo, OCT, a veces angiografía) e iniciar el tratamiento. Las inyecciones intravítreas de anti-VEGF permiten la mayoría de las veces estabilizar la visión, a veces mejorarla, según un protocolo adaptado a cada paciente.
¿Por qué los síntomas de la DMAE afectan al centro de la visión?
La retina tapiza el fondo del ojo y actúa como el sensor de una cámara fotográfica. En su centro se encuentra una pequeña zona muy especializada, la mácula: es ella la que permite ver con nitidez, leer y reconocer rostros. La DMAE corresponde a un envejecimiento anormal de esta zona precisa. Por eso sus signos afectan al centro del campo visual, mientras que la visión periférica suele estar preservada.
¿Cómo vigilar uno mismo los síntomas de la DMAE?
La vigilancia en el domicilio se basa en un gesto sencillo: comprobar regularmente cada ojo por separado, tapando el otro, frente a un texto o una rejilla de Amsler. Se busca la aparición de líneas onduladas, letras que faltan o una mancha central. Ante cualquier cambio inusual, se recomienda consultar sin esperar, aunque el próximo control ya esté programado.
¿Cuándo consultar al Dr. Julien Gozlan por síntomas de la DMAE?
Ciertos síntomas de la DMAE justifican una consulta rápida:
- una pérdida repentina de la visión de un ojo;
- unas líneas rectas que se vuelven onduladas;
- una mancha oscura o borrosa, fija, en el centro de la visión;
- una afectación de la mácula o una posible DMAE ya señalada, a vigilar.
El examen en consulta incluye un fondo de ojo y una OCT de la retina, a veces completados con una angiografía, con el fin de precisar la forma implicada y comenzar un tratamiento si es necesario.
📍 Consulta en la Clínica Oftalmológica París – Auteuil
El Dr. Julien Gozlan le recibe en la Clínica Oftalmológica París – Auteuil para un estudio completo de la mácula, con fondo de ojo y OCT, ante síntomas de la DMAE.
Solicitar citaFAQ: preguntas frecuentes sobre los síntomas de la DMAE
¿Cuáles son los primeros síntomas de la DMAE?
Con frecuencia no hay ninguno: en la fase inicial, pequeños depósitos llamados drusas se acumulan bajo la mácula sin causar ninguna molestia, y solo el fondo de ojo y la OCT los revelan. Los primeros signos perceptibles son una dificultad para leer a pesar de llevar gafas adecuadas, una ligera deformación de las líneas rectas o una mancha borrosa en el centro. De ahí la utilidad de un control regular a partir de los 55-60 años, incluso sin quejas visuales.
¿Los síntomas de la DMAE afectan a un solo ojo o a los dos?
La DMAE afecta generalmente a ambos ojos, pero con frecuencia en estadios diferentes. No es raro que solo un ojo presente molestias al principio, compensando el otro la pérdida de visión, lo que puede retrasar la detección del problema. Por eso es necesario un examen completo de ambos ojos, incluso cuando se tiene la impresión de que todo va bien en el ojo que no da molestias.
¿La DMAE provoca ceguera inevitablemente?
No, casi nunca de forma total: la visión periférica se conserva por lo general. Sin embargo, la enfermedad puede reducir considerablemente la visión central, la que sirve para leer, reconocer rostros o conducir. El objetivo del seguimiento y de los tratamientos es ralentizar la evolución y preservar el mayor tiempo posible una visión central funcional.
¿Con qué frecuencia hay que consultar?
Todo depende del estadio y de la forma. En caso de simples drusas sin molestias, una consulta anual puede ser suficiente, salvo que aparezca algún síntoma nuevo. En caso de DMAE confirmada, el seguimiento es más frecuente, con controles de imagen periódicos mediante OCT. Tras un episodio de forma húmeda tratado con inyecciones, los controles se realizan habitualmente cada 1 a 3 meses al principio, y luego se espacian según la estabilidad observada.
¿Se puede seguir conduciendo con DMAE?
Depende del nivel de agudeza visual y de la calidad de visión de cada ojo. Algunas formas iniciales o moderadas siguen siendo compatibles con la normativa, a veces con una corrección adecuada. Si la visión central queda demasiado afectada, conducir se vuelve peligroso y ya no está permitido. Esta cuestión se aborda de forma personalizada con el oftalmólogo a lo largo del seguimiento.
Para saber más
- La rejilla de Amsler: controlar la visión central en casa.
- La OCT de la retina: el examen que analiza la mácula capa por capa.
- Las inyecciones intravítreas: el tratamiento de la forma húmeda.
- Las causas y factores de riesgo de la enfermedad.
- DMAE y conducción de vehículos: lo que dice la normativa.