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Retina quirúrgica Por el Dr Julien Gozlan · 17/04/2026
Agujero operculado retiniano

Agujero operculado retiniano

Dr Julien Gozlan
Dr Julien Gozlan
Cirujano oftalmólogo · Especialista en cataratas y retina · París 16

El agujero operculado es una lesión de la retina periférica provocada por un desprendimiento posterior del vítreo (DPV). Durante este proceso fisiológico, el vítreo ejerce una tracción sobre la retina y arranca un pequeño fragmento de tejido retiniano, denominado opérculo, que queda en suspensión por encima del agujero. Esta lesión se beneficia bien de una simple vigilancia, bien de un cerclaje láser preventivo realizado en consulta; la cirugía solo está indicada en caso de desprendimiento de retina asociado. El Dr. Julien Gozlan, oftalmólogo en París 16, explica en este artículo los mecanismos de formación, los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de esta lesión retiniana periférica.

¿Qué es un agujero operculado?

Un agujero operculado corresponde a una pérdida de sustancia de espesor completo en la retina periférica. Su particularidad reside en su mecanismo de formación: es el desprendimiento posterior del vítreo el directamente responsable. Cuando el gel vítreo se separa de la superficie retiniana, puede ejercer una tracción focal suficiente para arrancar un fragmento de retina. Este fragmento, denominado opérculo, flota entonces en la cavidad vítrea, justo por encima del agujero.

Esta característica es fundamental porque distingue claramente el agujero operculado del agujero retiniano atrófico. Este último se desarrolla progresivamente por adelgazamiento y degeneración del tejido retiniano, sin tracción vítrea activa. Se observa frecuentemente en la periferia de las retinas de pacientes miopes, dentro de zonas de degeneración en empalizada. El agujero atrófico no presenta un opérculo flotante en su proximidad.

Mecanismo de formación y factores de riesgo

El desprendimiento posterior del vítreo se produce de forma natural con la edad, generalmente después de los 50-60 años. El vítreo, gel transparente que llena la cavidad ocular, se licúa progresivamente y termina por separarse de la retina. Durante esta separación, pueden persistir zonas de adherencia vitreorretiniana anormalmente fuertes. La tracción ejercida sobre estos puntos de anclaje puede entonces arrancar un fragmento de retina, creando un agujero operculado.

Los principales factores de riesgo incluyen:

La aparición súbita de cuerpos flotantes (moscas volantes) y fosfenos (destellos luminosos) constituye el cuadro clínico típico del DPV y debe alertar al paciente sobre la posibilidad de un desgarro o de un agujero operculado asociado.

Síntomas y diagnóstico del agujero operculado

Un agujero operculado puede ser totalmente asintomático y descubrirse de forma fortuita durante un examen de fondo de ojo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los síntomas son los del DPV que lo ha provocado:

El diagnóstico se basa en un examen de fondo de ojo con dilatación realizado con lámpara de hendidura y una lente de contacto o una lente de tres espejos. El oftalmólogo identifica el agujero retiniano redondo en la periferia, coronado por su opérculo flotante. El examen mediante OCT (tomografía de coherencia óptica) puede completar el estudio al visualizar con precisión la morfología del agujero y confirmar la ausencia de tracción vítrea residual en sus bordes.

Tratamiento y manejo

El manejo de un agujero operculado se basa en dos opciones principales, determinadas según el tamaño del agujero, su localización, la presencia o no de líquido subretiniano y los síntomas asociados. Es esencial comprender que esta lesión no requiere cirugía por sí misma: solo la aparición de un desprendimiento de retina justifica una intervención quirúrgica.

Vigilancia simple

En muchos casos, el agujero operculado se considera una lesión con bajo riesgo de progresión hacia un desprendimiento de retina. En efecto, al estar el opérculo desprendido y flotando libremente, ya no existe tracción vitreorretiniana activa sobre los bordes del agujero. El vítreo ya no tira de la retina en ese punto. El Dr. Julien Gozlan puede entonces proponer una vigilancia periódica mediante examen de fondo de ojo, sin tratamiento inmediato. Se informa al paciente de los signos de alerta (destellos luminosos, velo oscuro, aumento de los cuerpos flotantes) que deben motivar una consulta de urgencia.

Cerclaje láser (fotocoagulación con láser)

En determinadas situaciones —agujero de gran tamaño, presencia de líquido subretiniano perilesional, localización de riesgo o síntomas persistentes— puede realizarse un cerclaje láser preventivo. Esta fotocoagulación crea una cicatriz adherencial alrededor del agujero operculado, impidiendo el paso de líquido bajo la retina y previniendo así un eventual desprendimiento de retina. El cerclaje láser se realiza en consulta, bajo anestesia tópica (colirio), y dura unos minutos. No requiere hospitalización ni baja laboral prolongada.

En caso de desprendimiento de retina asociado

Si se ha producido un desprendimiento de retina a partir del agujero, la situación cambia radicalmente y se hace necesario un tratamiento quirúrgico urgente. Una intervención de tipo vitrectomía o cirugía por vía externa (indentación escleral) puede estar indicada. No obstante, esta complicación es poco frecuente en los agujeros operculados aislados, precisamente por la ausencia de tracción vítrea residual.

Pronóstico y evolución

El pronóstico de un agujero operculado es globalmente favorable. La ausencia de tracción vítrea residual sobre los bordes del agujero constituye un factor protector importante frente al desprendimiento de retina. Tras un cerclaje láser, la cicatriz retiniana se consolida en unas semanas y proporciona una protección duradera. No obstante, una vigilancia oftalmológica periódica sigue siendo indispensable, en particular en pacientes miopes o que presentan lesiones retinianas periféricas asociadas.

Preguntas frecuentes: agujero operculado

¿Es peligroso un agujero operculado para la visión?

Un agujero operculado se considera generalmente una lesión de bajo riesgo. La ausencia de tracción vítrea activa sobre sus bordes limita el riesgo de desprendimiento de retina. Sin embargo, una vigilancia oftalmológica periódica es indispensable para detectar cualquier evolución desfavorable. En caso de duda, puede realizarse un cerclaje láser preventivo en consulta.

¿Cuál es la diferencia entre un agujero operculado y un agujero atrófico?

El agujero operculado es consecuencia de una tracción del vítreo durante el DPV, con arrancamiento de un fragmento de retina (opérculo) que flota por encima del agujero. El agujero atrófico, por su parte, se forma por adelgazamiento progresivo de la retina, sin tracción, y aparece típicamente en la periferia en pacientes miopes. No presenta opérculo.

¿Es doloroso el cerclaje láser?

El cerclaje láser se realiza en consulta tras la instilación de un colirio anestésico. El procedimiento es generalmente bien tolerado. Algunos pacientes sienten leves pinchazos o una sensación de molestia. La intervención dura unos minutos y no requiere hospitalización ni baja laboral prolongada. Las actividades normales pueden reanudarse rápidamente.

¿Se puede conducir tras un diagnóstico de agujero operculado?

Si su examen ha requerido dilatación pupilar, se desaconseja conducir durante unas horas debido a la visión borrosa y la sensibilidad a la luz. Fuera de este efecto temporal, un agujero operculado estable no suele suponer ninguna limitación para la conducción. Su oftalmólogo le dará indicaciones personalizadas.

¿Hay que dejar de hacer deporte en caso de agujero operculado?

En ausencia de complicaciones, la práctica deportiva moderada generalmente está permitida. No obstante, los deportes con riesgo de traumatismo ocular (deportes de combate, buceo) deben consultarse con su oftalmólogo. Tras un cerclaje láser, habitualmente se recomienda evitar esfuerzos intensos durante unos días.

¿Con qué frecuencia debe vigilarse un agujero operculado?

El ritmo de vigilancia lo determina su oftalmólogo en función del tamaño del agujero, su grado de miopía y la presencia de otras lesiones retinianas. En general, se programa un control unas semanas después del diagnóstico inicial y luego cada seis meses a un año. Cualquier síntoma nuevo (destellos, velo, aumento de los cuerpos flotantes) debe motivar una consulta de urgencia.

¿Cuándo consultar al Dr. Julien Gozlan?

Algunos síntomas deben llevarle a consultar rápidamente a un oftalmólogo especialista en retina: aparición súbita de moscas volantes o aumento brusco de su número, percepción de destellos luminosos repetidos sobre todo en la visión periférica, sensación de un velo oscuro o de una cortina que avanza en el campo visual, o antecedente de agujero operculado en el otro ojo o de desprendimiento de retina en la familia.

📍 Consulta en el Consultorio Oftalmológico París - Auteuil

El Dr. Julien Gozlan le recibe en el Consultorio Oftalmológico París - Auteuil, 4 rue Donizetti 75016 Paris, para el diagnóstico y el tratamiento del agujero operculado. Gracias a un equipamiento técnico completo que incluye OCT y examen de fondo de ojo, le propone una vigilancia adaptada o un cerclaje láser preventivo según su situación.

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